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que se quedó en el camión.
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La nueva librería
Han abierto una nueva librería, muy cerca de la
escuela, donde estaba antes la lavandería, y a la
salida fui a echar un vistazo con mis compañeros.
El escaparate de la librería es fenómeno,
con montones de revistas, periódicos, libros,
plumas, y entramos, y el señor de la librería,
cuando nos vio, nos echó una gran sonrisa y dijo:
 ¡Vaya, vaya! Llegan clientes. ¿Venís de
la escuela de al lado? Estoy seguro de que seremos
buenos amigos. Me llamo Escarbille.
 Y yo, Nicolás  dije.
 Y yo. Rufo  dijo Rufo.
 Y yo, Godofredo  dijo Godofredo.
 ¿Tiene usted la revista Problemas
económico-sociológicos del mundo occidental? 
preguntó un señor que acababa de entrar.
 Y yo, Majencio  dijo Majencio.
 Sí, ¡ah!..., muy bien, pequeño  dijo el
señor Escarbille . Le atiendo ahora mismo, señor 
y se puso a buscar en un montón de revistas, y
Alcestes le preguntó:
 Esos cuadernos de ahí, ¿cuánto cuestan?
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 ¿Hummm? ¿Qué? dijo el señor Escarbille .
¡Ah!, aquellos. Cincuenta francos, pequeño.
 En la escuela nos los venden a treinta
francos  dijo Alcestes.
El señor Escarbille dejó de buscar la
revista del señor, se volvió y dijo:
 ¿Cómo? ¿A treinta francos? ¿Los
cuadernos cuadriculados de cien hojas?
 ¡Ah!, no  dijo Alcestes ; los de la
escuela tienen cincuenta hojas.
¿Puedo ver ese cuaderno?
 Sí  dijo el señor Escarbille , pero
límpiate las manos; están llenas de mantequilla,
por culpa de las tostadas.
 Bueno, ¿tiene o no tiene mi revista
Problemas económico-sociológicos del mundo
occidental?  preguntó el señor.
 Sí, señor, claro que sí, se la encuentro
en seguida  dijo el señor
Escarbille . Acabo de establecerme y aún no estoy
muy bien organizado... ¿Qué haces tú ahí?
Y Alcestes, que había pasado detrás del
mostrador, le dijo:
 Como estaba usted ocupado, fui a coger
yo mismo el cuaderno que usted dice que tiene cien
hojas.
 ¡No! ¡No toques! ¡Vas a tirarlo todo!
gritó el señor Escarbille . Me he pasado toda la
noche ordenándolo... Mira, ahí tienes el cuaderno,
¡y no lo llenes de migas con tu croissant!
Y después el señor Escarbille cogió una
revista y dijo:
 ¡Ah! ¡Ahí tiene los Problemas económico-
sociológicos del mundo occidental!
Pero como el señor que quería comprar la
revista se había ido, el señor Escarbille lanzó un
gran suspiro y dejó la revista en su sitio.
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 ¡Mira!  dijo Rufo, metiendo el dedo en
una revista , ésta es la revista que lee mamá
todas las semanas.
 Perfecto  dijo el señor Escarbille ,
ahora tu mamá podrá comprar aquí su revista.
 ¡Ah, no!  dijo Rufo . Mi mamá nunca
compra la revista. La señora
Boitafleur, que vive al lado, le da la revista a
mamá después de que ella la ha leído. Y la señora
Boitafleur nunca compra la revista, tampoco; la
recibe por correo todas las semanas.
El señor Escarbille miró a Rufo sin decir
nada, y Godofredo me tiró del brazo y me dijo:
«¡Ven a ver!»
Y fui, y contra la pared había montones
de tebeos. ¡Formidable!
Empezamos a mirar las tapas, y después abrimos las
tapas para ver el interior, pero no se podía abrir
bien, por culpa de las pinzas que sujetaban las
revistas.
No nos atrevimos a quitar las pinzas, porque quizá
no le hubiera gustado al señor Escarbille, y no
queremos molestarle.
 Mira  me dijo Godofredo , ése lo tengo.
Es una historia con aviadores,
broummmmm. Hay uno, es muy valiente, pero cada vez
hay tipos que quieren hacerle cosas a su avión
para que caiga; pero cuando el avión cae, el que
está dentro no es el aviador, sino un compañero.
Entonces todos los demás compañeros creen que es
el aviador el que ha hecho caer al avión para
desembarazarse de su compañero, pero no es cierto,
y el aviador, después, descubre a los verdaderos
bandidos.
¿No lo has leído?
 No  dije . Leí la historia con el cowboy
y la mina abandonada, ¿no sabes? Cuando llega, hay
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unos tíos enmascarados que empiezan a disparar
sobre él. ¡Bang! ¡bang! ¡bang! ¡bang!
 ¿Qué pasa?  gritó el señor Escarbille,
que estaba ocupado diciéndole a
Clotario que no jugara con la cosa que da vueltas,
esa donde se ponen los libros para que las gentes
los escojan y los compren.
 Le estoy explicando una historia que he
leído  le dije al señor
Escarbille.
 ¿La tiene usted?  preguntó Godofredo.
 ¿Qué historia?  dijo el señor
Escarbille, que se había peinado con los dedos. [ Pobierz caÅ‚ość w formacie PDF ]

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